Jefes ineptos, sueldos miserables y alma en pausa

“A veces no es que odies trabajar… es que odias que te exploten por dos chauchas, mientras un gerente que no sabe usar el Excel se lleva los créditos con tu informe”.

¿Te ha pasado que estás en tu escritorio, con el café frío y el alma más fría aún, preguntándote si esto es lo que tenías en mente cuando soñabas con “ser profesional”? Bienvenida, no estás sola.
Este no es un blog. Es una catarsis con datos.

Jefes que no saben encender el computador (pero te evalúan igual)

Ese tipo de jefe que llegó por pituto político, o porque era “de confianza”, o porque simplemente es hombre y nunca ha cuidado a un niño con fiebre mientras responde correos del trabajo.
Él decide tu futuro. Él pone la nota en tu evaluación de desempeño. Él no sabe qué haces, pero está seguro de que podrías hacerlo mejor.

No es que tengas burnout, es que estás trabajando para alguien que no distingue entre liderazgo y microgestión neurótica.

¿Trabajo en equipo?

Claro, tú con tu partner compañero(a) haces el informe, tú con tu partner compañero(a) haces las llamadas, tú con tu partner compañero(a)te quedas tarde… y al final, el crédito va para “el equipo”.
Spoiler: tú eres el equipo y tu partner compañero(a), el resto… si te he visto no me acuerdo. Siempre y cuando tienes la suerte de tener un partner, de lo contrario, arréglatelas sola.

“Gracias al equipo por el excelente resultado”… Traducción: gracias por hacer todo mientras yo estaba en reuniones de 3 horas hablando de KPI que no entiendo.

Brecha salarial +35: la curva descendente

En Chile, según datos del INE (2023), las mujeres mayores de 35 años ganan en promedio un 26,7% menos que los hombres del mismo rango etario y formación.
Y si ya pasaste los 40, te empiezan a mirar como si fueras un Windows XP: “muy bueno, pero ya no actualizable”.

No te suben el sueldo porque “no hay presupuesto”, pero contratan a un hombre nuevo con más sueldo que tú (aunque tú termines entrenándolo).
Y tú ahí, aguantando con una sonrisa porque tienes hijos, deudas y orgullo.

Salud mental: entre el Excel y el psiquiatra

No se habla lo suficiente de esto:
El 61% de las mujeres trabajadoras en Chile ha experimentado estrés crónico derivado del trabajo, según un informe de Fundación ChileMujeres (2024).
Pero claro, en la oficina te dicen que “todo está en tu actitud”.
Sí, como si con buena onda se pagara la consulta del neurólogo por las migrañas del estrés.
-Ambientes laborales tóxicos,
pasivos-agresivos disfrazados de “feedback”,
-Reuniones eternas donde se habla mucho y se resuelve nada…
Todo eso mata. Lento. Pero mata.

Violencia simbólica de todos los días

  • Te interrumpen cuando hablas.
  • Te revisan dos veces tu trabajo, pero al nuevo nunca.
  • Te hacen bromas “ligeras” sobre tu edad.
  • Te piden que sonrías más.
  • Te felicitan por “aguantar tanto”.

Esto también es violencia. Invisible, pero pesada.

Sobrevivir sin perderte (del todo)

Unas ideas que no lo arreglan todo, pero alivian un poquito:

  • Pon límites: no eres la terapeuta de tu jefe ni la madre de tus colegas.
  • Haz comunidad: hablarlo con otras mujeres es sanador (y abre caminos).
  • Guarda pruebas: mails, capturas, horarios. No es paranoia, es supervivencia.
  • Invierte en ti: un curso, un hobby, una red. Algo que te recuerde quién eres fuera del contrato.

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Porque trabajo sí, pero esto “hasta el loly, pero con dignidad”


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